Cannabis Association

  

Serveis

Cannabis clubs in Barcelona
It is well known that cannabis clubs in Barcelona are skyrocketing. More and more people come to these places, for example to use the therapeutic material they need. This is an associative phenomenon that fulfills a necessary and demanded social work, as we discover if we pay attention to official figures. Estimations show that there are over 200 registered cannabis clubs in Barcelona. This allows us to see that these venues cover a necessity that's widely required by the public. If there weren't such a large number of people requesting the services of these clubs, of course, there wouldn't be so many cannabis associations registered in Barcelona. The fact that we can find so many members and associations shows us that this is a widely spread phenomenon in our society. However, is the only attraction of these clubs the possibility to quietly consume cannabis, or are there any other factors explaining this boom? Actually, we'll discover right away that perhaps one of the aspects that make cannabis clubs in Barcelona so attractive is the fact that they don't only focus on cannabis itself, but also offer a range of cultural activities that complement their work with a clear associative desire for social service in the community in which they are established. The ambiguity of Spanish Law right now isn't exactly helping the development of these cultural activities. Despite being -as we see- an obvious popular need, cannabis clubs in Barcelona (if not in most of Catalonia and Spain) find a very ambiguous legal framework, which makes it difficult for them to develop their activities normally. It is not at all that cannabis clubs are illegal in Barcelona: on the contrary, what happens is that there is no real legal system which clearly defines the obligations and rights of the clubs and their members. More than illegality, in the case of cannabis clubs we can speak of "lawlessness": a diffuse situation that does not favor anyone. Not neighbors, not government agencies ... nor indeed members who are in such need of these clubs. Although it has been suggested that the real goal of cannabis clubs in Barcelona is illegal drug trade, the fact is that most of them are tightly self-regulated facilities which comply strictly with all the laws. The statutes of clubs clearly establish what may or may not be done and sometimes they even provide for penalties for non-compliance. That is, they have developed statutory systems that in some ways fill the gap created as a result of long-time legislative inactivity in this area. In this sense, therefore, it is striking to note that cannabis clubs in Barcelona have been the ones who have endeavored to provide a legitimate service, even though the legal framework affecting them is far from being one hundred percent well-defined. And it's not just that these clubs take any legal form that makes them fit naturally and as they deserve in Barcelona society. It is also that these entities do their best to provide the neighborhoods that host them a series of cultural and informative services parallel to those offered by other institutions, whether public or private. In the premises of cannabis clubs in Barcelona an important social task outside cannabis itself is also carried out. It is common to find concerts, art exhibits, lectures, explanations of cannabis cooking recipes and even information sessions on the effects of narcotics from a medical standpoint. With all this background, members of the cannabis clubs in Barcelona try and promote in their statutes their social and cultural aspects. In fact, these clubs tend to take the legal form of association, because it best combines the foundational objectives and the desire to provide added social service, not directly related to the consumption of cannabis. With its associative structure, cannabis clubs in Barcelona are in a unique position to offer their communities all these additional cultural experiences without detracting at all their main objective.
Los clubes cannabicos de Barcelona
Es de sobras conocido el auge de los clubes cannábicos en Barcelona. Cada vez son más las personas que acuden a estos lugares, por ejemplo para hacer uso del material terapéutico que necesitan. Se trata de un fenómeno asociativo que cumple con una labor social necesaria y demandada, sobre todo si hacemos caso a las cifras oficiales. Se estima que en Barcelona hay más de 200 clubes cannábicos registrados. Ello nos permite ver que estos recintos cubren una necesidad ampliamente requerida por la ciudadanía. Si no hubiera un nutrido número de personas que solicitaran los servicios de estos clubes, como es natural, no habría tantas asociaciones cannábicas registradas en Barcelona. El que haya tantos asociados y tantas asociaciones nos hace ver que se trata de un fenómeno de amplio calado en nuestra sociedad. Ahora bien, ¿es el único atractivo de estos clubes la posibilidad de consumir de forma tranquila el cannabis, o quizá haya otros factores que expliquen este auge? De hecho descubriremos a continuación que quizá uno de los aspectos que hacen tan atractivos a los clubes cannábicos de Barcelona es el hecho de que no solo se centran en el consumo de cannabis propiamente dicho, sino que además ofrecen toda una serie de actividades de carácter cultural que complementan su labor asociativa con una clara voluntad de servicio social dentro de la comunidad en la que se encuentran. Al desarrollo de estas actividades culturales no ayuda precisamente la imprecisión de la ley en estos momentos. A pesar ser -como vemos- una obvia necesidad popular, los clubes cannábicos de Barcelona (cuando no de toda Cataluña y casi toda España) se encuentran con un marco legal muy ambiguo, que les dificulta desarrollar sus actividades con normalidad. No se trata en absoluto de que los clubes cannábicos sean ilegales en Barcelona: antes al contrario, lo que ocurre es que no existe un auténtico sistema legal que permita definir con claridad cuáles son las obligaciones y derechos de los clubes y de sus asociados. Más que de ilegalidad, en el caso de los clubes cannábicos podemos hablar de “alegalidad”: una situación difusa que no favorece a nadie. Ni a vecinos, ni a las instancias gubernamentales... ni desde luego a los asociados que tanta necesidad tienen de estos clubes. Aunque se ha llegado a sugerir que los clubes cannábicos de Barcelona tienen como auténtico fin el comercio ilícito de estupefacientes, lo cierto es que en su mayoría se trata de establecimientos férreamente autorregulados y que cumplen a rajatabla todas las disposiciones legales. Los estatutos de los clubes establecen claramente lo que puede o no puede hacerse e incluso pueden llegar a prever sanciones en caso de incumplimiento. Es decir, que han desarrollado sistemas estatutarios que suplen en cierta manera el vacío legal nacido como consecuencia de la inactividad legislativa que desde hace tiempo hay en esta materia. En este sentido, pues, llama la atención señalar que han sido los propios clubes cannábicos de Barcelona los que se han esforzado por ofrecer un servicio legítimo, incluso aunque el marco legal que les afecta dista mucho de estar definido al cien por cien. Y no se trata tan solo de que estos clubes adopten alguna figura legal que les haga encajar de forma natural y merecida en la sociedad barcelonesa. Se trata también de que estas entidades hacen lo posible por proporcionar a los vecindarios que los acogen una serie de servicios culturales y divulgativos paralelos a los ofrecidos por otras instituciones, sean públicas o privadas. En las instalaciones de los clubes cannábicos de Barcelona también se lleva a cabo una importante tarea social ajena al consumo de cannabis propiamente dicho. Es habitual encontrarse con conciertos, exhibiciones de arte, charlas, explicaciones sobre recetas de cocina cannábica e incluso sesiones informativas sobre los efectos de las sustancias estupefacientes desde un punto de vista médico. Con todo este bagaje, los miembros de los clubes cannabicos de Barcelona intentan potenciar en sus estatutos su vertiente social y cultural. De hecho, estos clubes acostumbran a adoptar la forma jurídica de asociación, dado que es la que mejor permite combinar los objetivos fundacionales y el anhelo de ofrecer un servicio social añadido, sin relación directa con el consumo de cannabis. Con su estructura asociativa, los clubes cannábicos de Barcelona se encuentran en una inmejorable posición para ofrecer a su comunidad todas esas experiencias culturales añadidas, sin desmerecer en absoluto su objetivo principal.
Club cannabic Barcelona
És de sobres conegut l'auge dels clubs cannàbics a Barcelona. Cada vegada són més les persones que acudeixen a aquests llocs, per exemple per fer ús del material terapèutic que necessiten. Es tracta d'un fenomen associatiu que compleix amb una tasca social necessària i demandada, sobretot si fem cas a les xifres oficials. S'estima que hi ha més de 200 clubs cannàbics registrats a Barcelona. Això ens permet veure que aquests recintes cobreixen una necessitat àmpliament requerida per la ciutadania. Si no hi hagués un nodrit nombre de persones que sol·licitessin els serveis d'aquests clubs, com és natural, no hi hauria tantes associacions cannàbiques registrades a Barcelona. Que hi hagi tants associats i tantes associacions ens fa veure que es tracta d'un fenomen d'ampli calat a la nostra societat. Ara bé, és l'únic atractiu d'aquests clubs la possibilitat de consumir de manera tranquil·la el cànnabis, o potser hi ha altres factors que expliquin aquest auge? De fet descobrirem a continuació que potser un dels aspectes que fan tan atractius als clubs cannàbics de Barcelona és el fet que no només se centren en el consum de cànnabis pròpiament dit, sinó que a més a més ofereixen tot un seguit d'activitats de caràcter cultural que complementen la seva tasca associativa amb una clara voluntat de servei social dins la comunitat en què es troben. Al desenvolupament d'aquestes activitats culturals no ajuda precisament la imprecisió de la llei en aquests moments. Malgrat ser -com veiem- una òbvia necessitat popular, els clubs cannàbics de Barcelona (quan no de tot Catalunya i gairebé de tot Espanya) es troben amb un marc legal molt ambigu, que els dificulta desenvolupar les seves activitats amb normalitat. No es tracta en absolut que els clubs cannàbics siguin il·legals a Barcelona: ans al contrari, el que passa és que no existeix un autèntic sistema legal que permeti definir amb claredat quines són les obligacions i els drets dels clubs i dels seus associats. Més que d'il·legalitat, en el cas dels clubs cannàbics podriem parlar d'"al·legalitat": una situació difusa que no afavoreix a ningú. Ni a veïns, ni a les instàncies governamentals... ni per descomptat als associats que tanta necessitat tenen d'aquests clubs. Encara que s'ha arribat a suggerir que els clubs cannàbics de Barcelona tenen com a autèntic fi el comerç il·lícit d'estupefaents, la veritat és que majoritàriament es tracta d'establiments fèrriament autoregulats i que compleixen rigorosament totes les disposicions legals. Els estatuts dels clubs estableixen clarament el que pot o no pot fer-se i fins i tot poden arribar a preveure sancions en cas d'incompliment. És a dir, que han desenvolupat sistemes estatutaris que supleixen en certa manera el buit legal nascut com a conseqüència de la inactivitat legislativa que des de fa temps hi ha en aquesta matèria. En aquest sentit, doncs, crida l'atenció que hagin estat els propis clubs cannàbics de Barcelona els que s'han esforçat per oferir un servei legítim, fins i tot encara que el marc legal que els afecta dista molt d'estar definit al cent per cent. I no es tracta tan sols de que aquests clubs adoptin alguna figura legal que els faci encaixar de forma natural i merescuda en la societat barcelonina. Es tracta també que aquestes entitats fan el possible per proporcionar als veïnats que els acullen una sèrie de serveis culturals i divulgatius paral·lels als oferts per altres institucions, siguin públiques o privades. A les instal·lacions dels clubs cannàbics de Barcelona també es porta a terme una important tasca social aliena al consum de cànnabis pròpiament dit. És habitual trobar-se amb concerts, exhibicions d'art, xerrades, explicacions sobre receptes de cuina cannàbica i fins i tot sessions informatives sobre els efectes de les substàncies estupefaents des d'un punt de vista mèdic. Amb tot aquest bagatge, els membres dels clubs cannàbics de Barcelona intenten potenciar en els seus estatuts la seva vessant social i cultural. De fet, aquests clubs acostumen a adoptar la forma jurídica d'associació, ja que és la que millor permet combinar els objectius fundacionals i l'anhel d'oferir un servei social afegit, sense relació directa amb el consum de cànnabis. Amb la seva estructura associativa, els clubs cannàbics de Barcelona es troben en una immillorable posició per oferir a la seva comunitat totes aquestes experiències culturals afegides, sense desmerèixer en absolut el seu objectiu principal.
Cannabis terapeutico en Barcelona
Existen dos debates diferentes a la hora de afrontar la legalización del consumo general de cannabis. Por un parte tenemos a los defensores del uso terapéutico y a los defensores del uso lúdico. Ambos debates se diferencian porque en ambos usos los riesgos y efectos son diferentes. Los principios activos del cannabis son los llamados cannabinoides (delta 9-THC o dronabinol) y, en menor medida, el ácido delta 9-THC, el delta 8-THC, el cannabidiol y elcannabinol. En Holanda, por ejemplo, ya encontramos dos productos farmacéuticos para uso terapéutico: Bedrocan y Simm18. En España, se puede obtener el Sativex. El uso terapéutico está indicado en el tratamiento de la esclerósis múltiple y otros problemas asociados a la médula espinal (contra el dolor, los espasmos y las convulsiones musculares). También en tratamientos contra el cáncer y el VIH para los mismos síntomas. Por otra parte, en dolores crónicos de origen nervioso y en el síndrome de Guilles de Tourette: ayuda a detener los tics. Desgraciadamente el uso del cannabis no cura todas estas dolencias pero sí alivia sus graves síntomas. Hemos de contraindicar su uso en trastornos psicóticos, psicológicos, de corazón y en la conducción. A la hora de establecer una dosificación hemos de tener en cuenta que el THC es una sustancia de gran variabilidad por lo que lo recomendable es aumentar la dosis poco a poco, hasta conseguir los efectos deseados. Dentro del consumo terapéutico existen tres formas de administración: 1-Inhalación: es la vía más rápida pues los pulmones absorben directamente. Es recomendable el uso de los vaporizadores para evitar cualquier presencia de agentes cancerígenos e irritantes en las vías respiratorias. El efecto máximo se consigue a los 15 min y su duración puede oscilar entre las 2 y 3 horas. 2-Infusiones: como los cannabinoides son liposolubles (solubles en aceite y no en agua) recomendable añadir un poco de aceite, mantequilla o leche entera al agua. Los efectos se notan a los 30-90 minutos y el efecto máximo se alcanza a las 2-3 horas. El efecto puede durar hasta 8 horas después del último consumo. 3-Ingestión: al igual que las infusiones sus efectos se notan al cabo de un rato de su administración. Encontramos todo tipo de productos gastronómicos como brownies caseros o pasteles. Hemos de ir con cuidado, al no saber la proporción de THC contenida en ellos, de no sobredosificarnos. Este artículo es meramente informativo y la mayor parte de su contenido ha sido extraída del estupendo artículo escrito por Rafael Borràs, del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona. Si usted va a consumir o quiere consumir cannabis terapéutico consulte a su médico. Ramón Pereira
Cannabis medicinal
Hi ha dos debats diferents a l'hora d'afrontar la legalització del consum general de cànnabis . D'una banda trobem als defensors de l'ús terapèutic i, per una altra banda, als defensors de l'ús lúdic . Tots dos debats es diferencien perquè en ambdós usos els riscos i els efectes són diferents. Els principis actius del cànnabis són els anomenats cannabinoides ( delta 9- THC o dronabinol ) i, en menor mesura, l'àcid delta 9- THC, delta 8- THC, el cannabidiol i el cannabinol. A Holanda, per exemple, ja trobem dos productes farmacèutics per a ús terapèutic: Bedrocan i SIMM18. A Espanya, es pot obtenir el Sativex. L'ús terapèutic està indicat en el tractament de l'esclerosi múltiple i altres problemes associats a la medul·la espinal (contra el dolor, els espasmes i les convulsions musculars ). També en tractaments contra el càncer i el VIH per als mateixos símptomes. D'altra banda, en dolors crònics d'origen nerviós i en la síndrome de Guilles de Tourette: ajuda a aturar els tics . Malauradament l'ús del cànnabis no cura totes aquestes malalties però sí alleuja les seves greus símptomes. Hem de contraindicar el seu ús en trastorns psicòtics, psicològics, de cor i en la conducció. A l'hora d'establir una dosificació hem de tenir en compte que el THC és una substància de gran variabilitat pel que el recomanable és augmentar la dosi poc a poc, fins aconseguir els efectes desitjats . Dins del consum terapèutic ha tres formes d'administració: 1- Inhalació: és la via més ràpida ja que els pulmons ho absorbeixen directament. És recomanable l'ús dels vaporitzadors per evitar qualsevol presència d'agents cancerígens i irritants en les vies respiratòries. L'efecte màxim s'aconsegueix als 15 min i la seva durada pot oscil·lar entre les 2 i 3 hores. 2- Infusions: com els cannabinoides són liposolubles (solubles en oli i no en aigua) és recomanable afegir una mica d'oli, mantega o llet sencera. Els efectes es noten als 30-90 minuts i l'efecte màxim s'assoleix a les 2-3 hores. L'efecte pot durar fins a 8 hores després de l' últim consum. 3- Ingestió: igual que les infusions els seus efectes es noten al cap d'una estona de la seva administració. Trobem tot tipus de productes gastronòmics com brownies casolans o pastissos. Hem d'anar amb compte amb no sobredosificar-nos, perquè no sabem la proporció de THC continguda. Aquest article és merament informatiu i la major part del seu contingut ha estat extreta del fantàstic article escrit per Rafael Borràs, del Col·legi de Farmacèutics de Barcelona. Si vostè ha de consumir o vol consumir cànnabis terapèutic consulti al seu metge. Ramon Pereira
Green smoking Club in Barcelona
Barcelona has always been a city with a wide range of cultural activities, and it is not just an issue of Catalan pride , if we compare Barcelona with other cities like Madrid and Valencia in theaters, cabarets , concerts or just reading clubs ,Bcn heads the ranking in this type of offers . In recent years , a new type of premises with the nickname of “Smoking club” has enriched the variety of cultural activities available not only limited to a space where people smoke. The origin of these clubs is in the social clubs of the late nineteenth century. In Barcelona we find some as elitist as The Equestrian Club or as romantic as the Social Pipa Club. With the advent of the new millennium and a strict european smoking ban law ,it begins to emerge private spaces where smoking is allowed and is not frowned upon. There´s nothing better than a good evening with friends smoking what we like if we got nothing better to do. Smoking clubs are committed to organize cultural activities. First musical, literary , recreational and slowly , looking for new areas in which to satisfy the concerns of the members of these clubs. So it is relatively easy to find clubs where there are activities other than smoking such as dance, reading clubs or even sports activities. However, in social clubs that were created in the late nineteenth century there was a very restricted access and adherence had some pretty strict requirements.Nowaday with new smoking clubs , things have changed. Taking a look at the clubs who are in Barcelona , the requirements for access are usually an annual fee and be supported by a member liable for the actions of the new member of the club before the club itself . Times have changed , but the club´s principles are the same . Provide a space where its members can talk, discuss and socialize with people of similar interests. Left aside the smoking as the main reason for joining one of these clubs and becomes a pretext for its members to gather around a table and talk or hear a concert. So then , it is true that the presence of non-smokers in these places is growing and many of these clubs decide to promote sports activities that have little or nothing to do with smoking activities . It is not unusual to see a group of runners or a football team or other sports that have been known and have decided to play under the flag of these associations. Barcelona is enriched with all this A situation where everyone gain something : smoking clubs , its inhabitants and the city of Barcelona itself .
Club de fumadores
Barcelona siempre ha sido una ciudad con una amplia gama de ofertas culturales y, no es tan solo un tema de orgullo catalán, si comparamos Barcelona con otras ciudades como Valencia o Madrid, en teatros, cabarets, conciertos o simplemente clubs de lectura, encabeza el ranking en este tipo de ofertas. Desde hace unos años, esta oferta se ha visto renovada por un nuevo tipo de locales que, con el sobrenombre de dubs de fumadores, ha enriquecido la variedad de actividades disponibles no tan solo limitándose a un espacio donde se fuma. El origen de estos se encuentra en los clubs sociales de finales del siglo XIX. En Barcelona encontramos algunos tan elitistas como El Círculo Ecuestre o tan románticos como el Pipa Social Club. Con la llegada del nuevo milenio y una ley antitabaco bastante estricta, comienzan a surgir espacios privados donde se puede fumar y no solamente está mal visto, sino que está permitido. Pero qué es una buena tarde con unos amigos fumando aquello que nos gusta si no tenemos nada mejor que hacer. Los clubs de fumadores de esta manera se esfuerzan en organizar actividades culturales. Primero musicales, literarias, lúdicas y, poco a poco, buscando nuevos ámbitos en los que satisfacer las inquietudes de sus socios fumadores. Así pues es relativamente fácil encontrar clubs de fumadores donde se realizan actividades tan diversas como danza, clubs de lectura o incluso actividades deportivas. Ahora bien, en los clubs sociales que se crearon a finales del siglo XIX el acceso era muy restringido y su adhesión tenía unos requisitos bastante estrictos. Con los nuevos clubs de fumadores, la cosa no es así. Echando una mirada a los que encontramos en Barcelona, específicamente en aquellos de fumadores, los requisitos para acceder suelen ser una cuota o matrícula y estar avalado por algún socio que responderá de las acciones del nuevo miembro del club delante del club mismo. Los tiempos han cambiado, pero los principios del club son los mismos. Brindar a sus miembros un espacio donde contactar, debatir y sociabilizar con personas de intereses similares. Queda así de lado la actividad de fumar como principal motivo de adhesión a uno de estos clubs y pasa a ser un pretexto para que sus miembros se reúnan alrededor de una mesa y hablen o escuchen un concierto. Así entonces, es cierto que la afluencia de personas no fumadoras en estos locales va creciendo y que muchos de estos clubs deciden promover actividades deportivas que poco o nada tienen a ver con las actividades de fumadores. No es extraño ver a un grupo de corredores de fondo o a un equipo de fútbol o de otro deporte que se han conocido y han decidido jugar bajo la bandera y marca de estas asociaciones. Barcelona con todo esto se enriquece y la oferta se amplia. Una situación donde todo el mundo gana: clubs de fumadores, sus habitantes y la ciudad de Barcelona por sí misma.
Club de fumadors
Barcelona sempre ha estat una ciutat amb infinitat d'ofertes culturals. No és un tema d'orgull català, sino que si comparem Barcelona amb altres ciutats com València o Madrid, en teatres, cabarets, concerts o simplement, clubs de lectura, Barcelona encapçala el rànking en aquest tipus d'oferta. Des de fa uns anys, aquesta oferta s'ha vist renovada per un nou tipus de locals que, amb el sobrenom de clubs de fumadors, han enriquit la varietat d'activitats disponibles no tan sols limitant-se a un espai on poder fumar. Aquests clubs troben el seu origen en els clubs socials de finals del segle XIX i que a Barcelona n'hi ha de tan elitistes com el “círculo equestre” o tan romàntics com “pipa social club”. Amb l'arribada del nou mil·leni i una llei antitabac força estricta, comencen a sorgir espais privats, on fumar, no solament no està mal vist, sinó que està permés. Però què es una bona tarda amb uns amics fumant allò que ens agrada si no tenim res més a fer? Els clubs de fumadors, així doncs s'afanyen a organitzar activitats culturals. Primer musicals, literàries, lúdiques, i poc a poc, buscant nous àmbits en els que poder satisfer les inquietuts dels seus socis fumadors. Així doncs, és relativament fàcil a Barcelona trobar clubs de fumadors on es realitzen activitats tan diverses com dança, clubs de lectura o fins i tot esportives. Ara bé. Tot i que als clubs socials que es crearen a finals de segle XIX el seu accès era molt restringit i la seva adhesió tenia uns requisits bastant estrictes, amb els nous clubs de fumadors, la cosa no és així. Fent un cop d'ull als que trobem a Barcelona, específicament a aquells de fumadors, els requisits per accedir-hi sol ser una quota o matrícula i estar referenciat per algun soci que respondrà de les accions del nou membre del club davant del club mateix. Els temps han canviat, però els principis del club son els mateixos. Brindar als seus membres un espai on contactar, debatre i socialitzar amb persones d'interessos similars. Queda així de banda l'activitat fumar com a principal motiu de l'adhesió a un d'aquests clubs i passa a ser un pretext per a que els seus membres es reuneixin al voltant d'una taula i xerrin o escoltin algun concert. Així doncs, és cert que l'afluència de persones no fumadores a aquests locals va creixent i que molts d'aquests clubs decideixen llençar activitats esportives, que poc o res tenen a veure amb les seves activitats de fumadors. Ja no és extrany veure un grup de corredors de fons, o un equip de fútbol o d'altre esport que s'ha conegut i ha decidit jugar sota la bandera i marca d'aquestes associacions. Barcelona amb això s'enriqueix i l'oferta és més àmplia. Una situació on tothom hi guanya, Clubs de Fumadors, persones i la ciutat de Barcelona per ella mateixa.
Running_Club_Barcelona
En Greenage, nos gusta el deporte, nos gusta correr y, por esto, hemos creado Greenage Running Club, para que corres con nosotros, por Barcelona, por nuestro barrio, juntos....