Associació Cannàbica

  

Los clubs de fumadores en Barcelona, una alternativa cultural

Los clubs de fumadores en Barcelona, una alternativa cultural

Club de fumadores
Club de fumadores en Barcelona
Barcelona siempre ha sido una ciudad con una amplia gama de ofertas culturales y, no es tan solo un tema de orgullo catalán, si comparamos Barcelona con otras ciudades como Valencia o Madrid, en teatros, cabarets, conciertos o simplemente clubs de lectura, encabeza el ranking en este tipo de ofertas. Desde hace unos años, esta oferta se ha visto renovada por un nuevo tipo de locales que, con el sobrenombre de dubs de fumadores, ha enriquecido la variedad de actividades disponibles no tan solo limitándose a un espacio donde se fuma. El origen de estos se encuentra en los clubs sociales de finales del siglo XIX. En Barcelona encontramos algunos tan elitistas como El Círculo Ecuestre o tan románticos como el Pipa Social Club. Con la llegada del nuevo milenio y una ley antitabaco bastante estricta, comienzan a surgir espacios privados donde se puede fumar y no solamente está mal visto, sino que está permitido. Pero qué es una buena tarde con unos amigos fumando aquello que nos gusta si no tenemos nada mejor que hacer. Los clubs de fumadores de esta manera se esfuerzan en organizar actividades culturales. Primero musicales, literarias, lúdicas y, poco a poco, buscando nuevos ámbitos en los que satisfacer las inquietudes de sus socios fumadores. Así pues es relativamente fácil encontrar clubs de fumadores donde se realizan actividades tan diversas como danza, clubs de lectura o incluso actividades deportivas. Ahora bien, en los clubs sociales que se crearon a finales del siglo XIX el acceso era muy restringido y su adhesión tenía unos requisitos bastante estrictos. Con los nuevos clubs de fumadores, la cosa no es así. Echando una mirada a los que encontramos en Barcelona, específicamente en aquellos de fumadores, los requisitos para acceder suelen ser una cuota o matrícula y estar avalado por algún socio que responderá de las acciones del nuevo miembro del club delante del club mismo. Los tiempos han cambiado, pero los principios del club son los mismos. Brindar a sus miembros un espacio donde contactar, debatir y sociabilizar con personas de intereses similares. Queda así de lado la actividad de fumar como principal motivo de adhesión a uno de estos clubs y pasa a ser un pretexto para que sus miembros se reúnan alrededor de una mesa y hablen o escuchen un concierto. Así entonces, es cierto que la afluencia de personas no fumadoras en estos locales va creciendo y que muchos de estos clubs deciden promover actividades deportivas que poco o nada tienen a ver con las actividades de fumadores. No es extraño ver a un grupo de corredores de fondo o a un equipo de fútbol o de otro deporte que se han conocido y han decidido jugar bajo la bandera y marca de estas asociaciones. Barcelona con todo esto se enriquece y la oferta se amplia. Una situación donde todo el mundo gana: clubs de fumadores, sus habitantes y la ciudad de Barcelona por sí misma.